RECUERDOS DE MARA
Capitulo 1
“¿Cómo ha sido todo? Apenas recuerdo unos pocos detalles. ¡Ah, sí! Tiré una moto al suelo cuando traté de aparcar el coche junto a ella. Claro, estaba tan oscuro y había tan poco espacio... o bueno, quizá no era tan estrecho el sitio, pero no controlé bien la distancia. La verdad es que tenía una trompa de campeonato. No debí coger el coche. Si Mara me viera, seguro que me echaría la bronca del siglo. Siempre me suelta el mismo sermón cuando aparezco bebido. El caso es que aquella moto pesaba demasiado. No podía levantarla y esos desgraciados del camión de la basura no fueron capaces de echarme una mano. Recuerdo como me miraban sin hacer nada por ayudarme. Que poca cortesía queda ya en el mundo. Claro, que a las cuatro de la mañana no es de esperar que exista a raudales. No logré poner la moto otra vez en pie antes de sentir aquel dolor infernal. Parecía que una mano invisible me propinaba un feroz pellizco en el pecho. Tenía todo el brazo izquierdo dormido. Si no hubiera estado tan borracho... seguramente habría notado el dolor antes. Y me habría tomado la pastilla. Y si hubiera sido un hombre cabal, habría evitado tomar alcohol después de los anteriores infartos. Solo un irresponsable seguiría haciéndolo. Y quizá yo lo sea... Bueno, que le vamos a hacer. Yo soy así y no puedo cambiar. Menos mal que estaban cerca los de la basura. Al final no tuvieron mas remedio que venir a socorrerme. La verdad es que si no llega a ser por ellos... pensándolo bien, sí se portaron bien. ¡Que gordo estaba el primero que se me acercó! No recuerdo su cara... no recuerdo nada a partir de ese momento...”
Esos fueron los primeros pensamientos que acudieron a la mente de Carlos antes de levantar, no sin gran esfuerzo, sus pesados párpados. Vio de forma borrosa el techo de una pequeña sala iluminada levemente desde un lateral. Un “bip” intermitente se escuchaba cerca de el. Carlos trató de buscar con los ojos el origen del sonido, mientras un murmullo de personas hablando entre sí iba se iba escuchando cada vez más cerca. El techo, que ya empezaba a ver más claramente, se llenó de repente de sombras humanas.
- ¡Ya despierta! Carlos, ¿Cómo te encuentras?
Era la voz de Mara. Carlos sintió el tacto de su piel cogiendo su mano e, instintivamente, como si hubiese sufrido una pequeña descarga eléctrica, hizo el ademán de retirarla. Sin embargo, al mover levemente el brazo notó algo clavado en él y, rápidamente, reconoció lo que otras veces había sentido: era una vía intravenosa. Miró a Mara unos segundos, y volvió a cerrar los ojos para sumirse de nuevo en el refugio de un profundo sueño. Un sueño que le permitiera escapar de una realidad que no le gustaba.
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