jueves, 27 de octubre de 2011

"Recuerdos de Mara", capítulo 11 (Relato)

RECUERDOS DE MARA
capítulo 11

Paquita jamás había visto tanto ajetreo en su entreplanta. No dejaba de lloriquear y pasarse el pañuelo por los ojos de rimel corrido. Pero tampoco perdía detalle de lo que sucedía. Policías y miembros del juzgado entraban y salían del domicilio de Carlos, ora con un maletín plateado, ora con una carpeta. Algo así no sucedía todos los días, y eso daba material para ser el centro de atención de sus amigas durante una buena temporada.
- ¿Y dice usted que habló con él el martes pasado? – le preguntó Mateos, el oficial de policía que se encargaba del suceso.
- No, el martes pasado no. Fue el martes de la semana pasada – puntualizó ella -. Me extrañó no verlo salir ni entrar, y ese olor tan desagradable que sale del piso… por eso les llamé. ¿es el cadáver lo que huele así de mal?
- No, señora. Son alimentos en descomposición en la cocina. ¿Y dice usted que su mujer lleva fuera todo este tiempo?
- Bueno, es que se tuvo que ir con su madre, que está muy mal de salud. Pobre, le había dado una trombosis según me dijo él y necesitaba a su hija para que la cuidara. ¿Aún no la han avisado?
- Tendremos que localizarla. Usted no tendrá un teléfono, una dirección, o algo así, ¿no?
- Ay, no. Hijo, cuanto lo siento. Solo se que era del norte, pero no recuerdo de donde. Y de que dice usted que ha muerto?
- Pues aún no lo sabemos con seguridad hasta que le hagan la autopsia, pero parece una caída en el baño. Aunque también podría ser un infarto. En fin, gracias por su ayuda, señora…
- Paquita. Yo soy Paquita. ¡Ay! ¡pobre! ¡era tan joven…! – y volvió a restregar su rimel por la mejilla.
El agente se giró mientras tomaba una última nota.
- Pero… A lo mejor se quien puede tener su teléfono. –escuchó a sus espaldas.
- ¿Cómo?
- Si… bueno, ella solía ir a la misma peluquería que yo… A la de Nuria.
- ¿y?
- Pues que Nuria suele tener el número de sus clientas, por si hay que cambiar las citas por lo que sea. Podría tener algún móvil.
No era mala idea, pero la peluquera solo tenía el teléfono fijo del domicilio. Mateos tuvo que indagar después desde la comisaría, hasta averiguar el domicilio familiar de soltera en Soria y obtener el número de teléfono de la madre de Mara. Y marcó.



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